CULTURA
PATRIMONIO CULTURAL
El patrimonio cultural del Geoparque Pillanmapu refleja miles de años de presencia humana en la cordillera maulina. Habitualmente, este patrimonio se divide en tangible, como objetos, estructuras y vestigios materiales, e intangible, que incluye tradiciones, saberes, oficios y formas de vida transmitidas entre generaciones. Sin embargo, en Pillanmapu preferimos organizarlo en dos grandes ámbitos que representan de mejor manera nuestra identidad territorial: por un lado, el patrimonio arqueológico, que testimonia el paso de antiguos pueblos a través de sus senderos, asentamientos y lugares ceremoniales; y por otro, la cultura arriera y artesanal, una forma de vida vigente y profundamente enraizada en la cordillera, que da continuidad a prácticas, conocimientos y vínculos con la montaña que siguen definiendo a las comunidades locales hasta hoy.
PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO
El patrimonio arqueológico del Geoparque Pillanmapu da cuenta de una ocupación humana temprana en la cordillera maulina, donde por miles de años distintos grupos se desplazaron, habitaron y reaprovecharon los mismos espacios. Las evidencias más frecuentes corresponden a canteras y talleres líticos, donde se seleccionaban y tallaban rocas para fabricar herramientas; aleros rocosos utilizados como refugio; así como fragmentos cerámicos y piezas líticas que revelan actividades cotidianas, movilidad y redes de intercambio. Uno de los rasgos más característicos del patrimonio local es el estilo Guaquivilo, un conjunto de expresiones rupestres elaborado principalmente en cuevas y paredes rocosas mediante grabado y pintura, donde predominan motivos geométricos, figuras antropomorfas esquemáticas y representaciones de fauna. Este estilo, propio de la cordillera del Maule, refleja una larga continuidad cultural, con sitios que fueron utilizados y reocupados durante siglos o incluso milenios por grupos distintos que, sin conocerse entre sí, compartieron la tradición de marcar y resignificar los mismos lugares. La fragilidad de estos registros hace que su cuidado sea fundamental: constituyen la única ventana directa que tenemos para comprender la vida, creencias y desplazamientos de los primeros habitantes de la cordillera maulina.
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Lugar donde se conservan evidencias materiales de ocupaciones humanas pasadas, tales como herramientas, cerámica, estructuras, fogones o arte rupestre.
Un abrigo rocoso natural formado por una saliente de roca que protege parcialmente de la intemperie. Solían ser utilizados como refugio, campamento temporal o lugar ritual. Algunos de ellos, como la Cueva de las Constelaciones, siguen siendo ocupados por arrieros, montañistas o escaladores.
Lugar donde se extraía piedra apta para la fabricación de herramientas. Se reconocen por afloramientos rocosos con huellas de extracción y fragmentación.
Espacio donde grupos humanos tallaban y confeccionaban herramientas de piedra. Se identifica por la presencia de desechos de talla, núcleos y fragmentos líticos.
Pedazo de roca tallada o quebrada producto del trabajo humano, ya sea desecho de manufactura o remanente de una herramienta.
Pequeña pieza de cerámica perteneciente a una vasija u objeto, cuya forma, espesor, decoración o composición permite identificar técnicas y estilos culturales.
Representaciones creadas sobre superficies rocosas mediante pintura, grabado o picado. Constituye una forma simbólica de comunicación y expresión cultural.
Tradición rupestre característica de la cordillera del Maule, definida por grabados y pinturas con figuras geométricas, trazos lineales y representaciones antropomorfas esquemáticas. Refleja una prolongada continuidad cultural en la zona.
Arte rupestre elaborado mediante grabados o incisiones en la roca, realizados por percusión o raspado. Suelen mostrar figuras geométricas, animales o motivos abstractos.
Arte rupestre realizado mediante la aplicación de pigmentos minerales sobre la roca. Puede incluir colores como rojo, negro, blanco o amarillo.
Una piedra tacita es una roca con pequeñas cavidades circulares talladas y utilizadas para moler, procesar alimentos o realizar prácticas rituales. En términos simples, funcionaban como morteros comunitarios donde se reunían a moler grano, semillas, entre otros.
Descubre evidencias y sitios arqueológicos de la cordillera maulina
Estilo Guaiquivilo
En la zona alta del Paso Pehuenche, cerca de la Laguna del Maule, existían uno de los pocos petroglifos conocidos del estilo Guaquivilo en este sector. Lamentablemente, estos bloques fueron parcialmente destruidos y removidos por maquinaria producto del desconocimiento, quedando hoy en el estero Mellico y alterándose así un valioso registro arqueológico (ver fotos en la galería anterior). Este hecho refleja la necesidad urgente de más educación y difusión, tarea central del Geoparque Pillanmapu.
Dado que en San Clemente los petroglifos son escasos, mostramos a continuación imágenes del sitio Calabozos como referencia del estilo Guaquivilo, tradición rupestre también presente históricamente en el Pehuenche.
CULTURA ARRIERA
La cultura arriera de la cordillera maulina tiene raíces que se remontan al periodo colonial, cuando la ganadería de montaña y el tránsito de animales entre distintos pisos altitudinales se volvió parte esencial de la vida en los Andes centrales de Chile. Su modo de vida se basa en la trashumancia, una práctica ancestral en la cual los pastores trasladan su ganado según la estación del año, buscando los mejores pastos y condiciones climáticas. Durante el verano realizan las veranadas, subiendo a la alta cordillera para aprovechar los prados frescos y abundantes que surgen con el deshielo; en invierno descienden a sectores más bajos y protegidos, conocidos como invernadas, donde el clima es menos severo y existe refugio natural. Esta relación íntima con el territorio ha moldeado conocimientos, rutas, oficios y formas de vida que se han transmitido de generación en generación.
Desafíos actuales de la cultura arriera
La cultura arriera enfrenta hoy un proceso gradual de desaparición, amenazada por cambios económicos, sociales y ambientales que ponen en riesgo una de las tradiciones más profundas de la cordillera maulina. En este contexto, muchos arrieros han optado por vincularse en mayor o menor medida al turismo, aprovechando su profundo conocimiento del territorio, su experiencia con los animales y su equipamiento para realizar cabalgatas y travesías de montaña. Para muchos, esta actividad representa una alternativa menos sacrificada y más estable que la ganadería tradicional, permitiéndoles mantener viva parte de su identidad y saberes mientras se adaptan a los cambios del presente.